Crónica de un premio succionado desde el orto

La historia de cómo ganar dos millones de pesos en un concurso provincial de novela, sufrir la succión gravitatoria del banco en tiempo real y sobrevivir al colapso emocional entre press de banca, Todorov, verduras fiadas y abrazos.

Para cagarse de risa en la cara de la muerte

No necesitaste impostar la voz para dejarnos esa luz derramada encandilándonos los ojos. Supiste agitar como nadie las copas del mejor malbec, que para vos no era otra cosa que el pretexto sagrado de amucharse a putear contra la vida, contra la muerte y contra la misma poesía. Tu casa y tu presencia siempre fueron un territorio vivo de escucha, siembra y ternura radical.

La Odisea, ver y disfrutar

Época, la actual, de líquidas emociones sin la constancia de los grandes ideales, se espeja en su falta de utopías, con el tenaz regreso del héroe al territorio de los afectos, su lucha contra el olvido, como un ascenso desde el inframundo al horizonte soleado de la lealtad.

Algo pasó

Lo vi en ese momento, en ese inesperado y desgarrador instante. Las cuerdas de la viola se rompieron y las palabras no alcanzaban para encontrarte.

¡Qué osada eres!

«¡Qué osada eres!» deja de ser el reproche de un sistema que culpa a la víctima para convertirse en el motor de nuestra memoria. Una lectura literaria y urgente que pone el cuerpo frente a la violencia y conecta directamente con la marcha de hoy por el femicidio de Agostina. Porque la libertad de vivir no es un desafío: es nuestro derecho.

Una ficción de Las Chatas

Era un bar del infierno que engullía nuestras exacerbadas historias de amores rotos, desencantos políticos, libros recontra mil leídos y proyectos destinados a fracasar con una dignidad conmovedora.

Humos del vecino

Cómo cambian las cosas con el tiempo, una reunión temática como esta sería impensable en contextos más retrógrados. Peor aún, todavía hoy en algunos barrios y esquinas de la ciudad, el Estado en su versión policial, haría una redada para hinchar sus estadísticas del combate al “delito”, y para seguir estigmatizando a los ñeri que…