La poesía de Mario Caparra no pide permiso. Se planta. Escupe. Arranca en seco, sin preámbulos, con un perro meando filosofía sobre el asfalto. A partir de ahí, todo rueda cuesta abajo con estilo. No hay consuelo, ni metáfora climática que nos rescate del golpe.
Destacado
¡Qué osada eres!
«¡Qué osada eres!» deja de ser el reproche de un sistema que culpa a la víctima para convertirse en el motor de nuestra memoria. Una lectura literaria y urgente que pone el cuerpo frente a la violencia y conecta directamente con la marcha de hoy por el femicidio de Agostina. Porque la libertad de vivir no es un desafío: es nuestro derecho.
