Ladra y ladra y ladra

En un barrio asfixiado por ladridos incesantes, la furia contra el perro del vecino se convierte en un estallido colectivo. Entre insultos, cascotazos y una molotov inesperada, la ranchada arde mientras el narrador observa —y transmite en vivo— el derrumbe físico y moral del gordo, los vecinos y la propia calma.

Los pájaros no existen

Un cuento delirante y melancólico donde la realidad empieza a desarmarse pluma por pluma. Un hombre descubre que las aves son creaciones nocturnas de pacientes psiquiátricos… y a partir de ahí, nada vuelve a tener sentido del todo. Ni Amelia. Ni Resistencia. Ni vos. Ni yo.

4 en la oficina y el misterio de la yerba mate agroecológical tradicional gruesa

En «4 en la oficina y el misterio de la yerba mate agroecológica tradicional gruesa», el narrador percibe un ambiente extraño en su oficina, donde todos parecen distraídos. Al buscar su yerba mate, se da cuenta de que ha desaparecido y pregunta quién la ha usado sin reponerla. La situación se torna cómica y tensa, mientras la community manager y el guionista sugieren aprovechar el conflicto para generar contenido en redes. La historia mezcla humor y reflexión sobre la dinámica del grupo y la importancia ritual del mate en su cotidianidad.

Hay un toro en la casa

Por Matías Ávalos Ariela se despierta o ha despertado, desequilibra algo que estaba dentro del sueño o entre las sábanas, escucho que se sienta y apoya los pies en el suelo y con una mano, la veo entre la semipenumbra apenas rasgada por una línea de blanca que empieza en la puerta y se difunde…

Trepanación

Terrorífico e inolvidable cuento de Marcos Misiaszek.

Otra historia de piratas

Por Pablo Black / Una mañana el papá de Mateo despertó de buen humor y con ganas de trabajar. El papá de Mateo era escritor y trabajaba en casa, y lo bueno de eso era que le bastaba con preparar un té y encender un cigarrillo para ponerse manos a la obra. Se sentó a la computadora y dejó que las palabras fluyeran por su cabeza…

Una aventura de Yaal

Con la República de la gente bien marchando con total normalidad, Yaal, ajeno a todos esos eventos sólo se quedó en su cucha leyendo una historieta apaisada mal traducida del Popeye de Bud Sagendorf.

Hasta las muelas

Tuvimos que dejar las muelas de Mariana para poder salir del bar. Tomamos, reímos y charlamos y fue tanta la algarabía que recién al final nos dimos cuenta. Apenas teníamos algunos pocos pesos en los bolsillos.