Huele a fórmula

Por Marcos Caceres   “Alguien dijo, no importa qué, alguien dijo.” Michael Foucoult   “Y un hombre viejo, si es lector, se parece a lo que ha leído, como Don Quijote.” Andrés Rivera – El síndrome Marlowe     Nunca empiezan. Explotan. De una. Así son mis sueños. No sé lo que es dormir tranquilo.  …

Apocalipsis Punk

—Por qué puta llueve siempre a baldazos en este puto lodazal —precisó Patricio Punk, encumbrada —en otras épocas— estrella del punk local en Resistencia city.

Cambiemos juntos el final de este cuento

Hace no mucho tiempo, en un monte no tan lejano, vivía una comunidad de duendes solidarios como el cielo, dicharacheros como el sol. Conducidos por una duenda tenaz y valiente, que bregaba porque las cosas del monte encuentren su justo equilibrio, había trabajo, prosperidad. No faltaba un plato de comida, los duendes no padecían hambre ni enfermedades. Vivían en armonía con las demás criaturas que habitaban aquel reino verde.

Mientras tomaba un chop

El ingeniero Gerardo Alumbrelli jamás imaginó que sentarse a la mesa de un barcito céntrico a beber un chopp junto a su familia ocasionaría una revuelta cívica que por muy poco no culminó en linchamiento patriótico y posterior renuncia del gobernador Gran Mono. Como todos saben, a partir del 2020 todos los gobernantes a cargo pasaron a llamarse Gran Mono, a la manera de los gobernantes primigenios del Paleolítico pero en el marco de una ficción futurista.

Gamba y media

Por Marcos Cáceres / Escuchá, le dijo, poniendo la mano sobre el escritorio caoba con el cigarrillo humeando fino entre sus dedos, Elena tiene 17, no puede decidir semejante cuestión. ¿Qué hacemos? Y votemos por ella.

Dos microrrelatos al dente

La confección del cuerpo fue fácil pero se detuvo en su rostro. Su escultura debía parecerse al héroe que decidió representar. Pasaron las semanas y aquello seguía sin definirse. Se sintió triste y llegó a pensar que debería dejar de intentarlo. No podía captar la esencia de ese ser.

Otra historia de piratas

Por Pablo Black / Una mañana el papá de Mateo despertó de buen humor y con ganas de trabajar. El papá de Mateo era escritor y trabajaba en casa, y lo bueno de eso era que le bastaba con preparar un té y encender un cigarrillo para ponerse manos a la obra. Se sentó a la computadora y dejó que las palabras fluyeran por su cabeza…

Hasta las muelas

Tuvimos que dejar las muelas de Mariana para poder salir del bar. Tomamos, reímos y charlamos y fue tanta la algarabía que recién al final nos dimos cuenta. Apenas teníamos algunos pocos pesos en los bolsillos.