«Todos los perros» de Daiana Vázquez

Todos los perros es el primer libro de poesía de Daiana Vázquez.

Sus palabras tienen potencias vivas que se entrecruzan para embellecer las transformaciones del lenguaje como herida inicial de la palabra.

Pájara mi vos,

lámpara de ausencia

este perro/ de mí

este sujeto prótesis

¿le aúlla al espanto?

¿para escribir la lagrimita?

Daiana nació en marzo del 94 en Chaco, Argentina, donde reside hasta la fecha. Estudió la Licenciatura en Teatro, Tecnicatura en Jardinería y Floricultura en la UNC, y egresó como TCP del Instituto de Capacitación Aeronáutica. Actualmente, realiza la Licenciatura en Psicología y se forma en psicoanálisis. Todos los perros es su primer libro, editado por el sello editorial Literatura Tropical.

Daiana Vázquez. Foto de autora por Laura Aguirre.

Todos los perros es un libro de quiebres, de grietas, de agujeros del lenguaje. En este libro el país del lenguaje de la autora es el lugar en que se ha “desplumado el verbo” y donde se nos ofrece en cada poema “la hermosa herida         de la lengua”. Es la niña traviesa jugando con la palabra –por momentos llena de dolor y oscuridad, otros ternura- que con su mirada nos recuerda que “quien escribe       habrá de derrumbarse       (siempre)     hacia su propia infancia”.

Estefanía Ceballos (Corrientes)

Todos los perros de Daiana Vázquez recuerda que la potencia no reside en las palabras, sino en la habilidad de romperlas. Quiéralo o no, esto es un acelerador de partículas. Advertidos”.

Carlos Trujillo (Chaco)

Imposibilidad y confianza se anudan como la gracia en esta “hermosa herida de la lengua”. 

Inés Araoz (Tucumán)

Quien se aproxime al primer libro de la poeta Daiana Vázquez se encontrará con una voz rotunda y certera. Y valiente. Se encontrará con una voz que es un cuchillo:

“Caballos de angustia

del barro de mí:

sus omoplatos y sus tristes,

en la esquina de la lagrimita

me hieren de pájaros

me hieren de pájaros”.

En Todos los perros el sujeto de enunciación hace ingresar al lector en una zona donde las certezas tambalean, donde todo aquello que se muestra al mismo tiempo calla:

“Un mundo vacío que resuena

me ahoga en sus anillos,

un perro manso y largo

será mi único manto”.

Sí, a Daiana le fue otorgado el don del canto:

“Mi nombre no lo puedo comprobar

sino es diciendo

lluvia

lluvia

lluvia

Celebro la aparición de este libro.

Diego Roel (Temperley)

Leer los poemas de Vázquez es como salir de una cueva después de estar encerrado durante mucho tiempo, hay que reinventarlo todo, entrar en un mecanismo distinto, en esa lengua vazquiana que propone un mundo insólito y desconocido, donde las personas se tristean, se ausencian, donde el dolor cambia de género y donde en una peca que sangra cabe toda una infancia. Una vez Juan Gelman dijo que la poesía no tiene público, tiene lectores. Estoy seguro que Todos los perros de Daiana Vázquez va a tener muchísimos

Matías Aldaz (Entre ríos)
Ilustración de portada por María Octavia Russo. Arte de diseño de portada José González [Jota Darq] .

En Todos los perros, la poesía de Daiana Vázquez se vuelca sobre el espacio en blanco como se vuelca del cielo una tarde de lluvia. Sus palabras nos humedecen como pequeñas y grandes gotas que cobran distintos ritmos: a veces son elipsis donde hay un silencio calmo, tenue; a veces en sus ritmos se oyen truenos y un canto de pájaros. Sus palabras tienen fuerza. Se entrecruzan y producen asombrosos juegos anagramáticos y de transformación textual que se van colando por las páginas generando un texto vivo, como sucede pocas veces: Oliverio Girondo, Raymond Russel, Pizarnik. La infancia, la ausencia y el amor también se aparecen: nos saludan, nos lamen y acompañan desde el texto. Y se conjugan con una nostalgia tan dulce que nos apresa el corazón a la vez que nos enciende unos ojos fulgurantes, una sonrisa tenue. Es esa nostalgia dulce por la que uno quisiera aprehender sus versos, conocerlos de memoria, «apprendere par coeur», como bien dice Derrida, para llevarlos dentro, en el corazón, como quien tararea una canción amada. Algunos de sus versos más breves, como Todos los perros sin nombre vienen a mojarse en mí o Toda mi infancia cabe en una peca, desatan esta necesidad de llevar uno los versos consigo, de alojarlos en la memoria, de silbarlos, de reproducirlos. Todos los perros hibrida tiempo, espacio, cuerpo y memoria. Su poesía debiera llevar –a modo de advertencia– un cascabel, que nos indique de antemano cuánto van a trabajar nuestras lenguas al leerla: la lengua de la mente, la del corazón y la del alma se ejercitan, además de la que vuelca al aire y al papel un uso enriquecedor y encantado del lenguaje.

María Bakun

PRE-VENTA clic en la imagen. Período de vigencia: hasta el 14 de agosto de 2022.

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