El vulgo tuvo la culpa, para qué lo votó. Tres veces fuimos a votar. Antes lo votaron al pibe Ndrangheta; 2015. Después a Pito Duro; 2019. Después al Topo Psicópata; 2023. El problema es que son todos Buenos Ayres. Incluso son todos Buenos Ayres los que pudieron haber sido, y no fueron —como el hijo de remil puta de Pichichi.
Ser infinitamente rico debería ser un crimen de lesa humanidad. La verdad es que la literatura de ciencia ficción no es —nunca fue— literatura. La literatura tropical, ya lo dijimos, tampoco. La cripto-realidad del futuro es temeraria. Criptoliteraturas. Tokens. Tecnologías blockchains. Rug-pull. Pump and dump. Staking. Criptobros. Lúmpenes. Timberos.
No lo promocioné, lo difundí. Los gobernadores de las provincias, callan. Suelen sumirse a los Buenos Ayres; a la guita de la Caja. No hay coherencia ideológica. Hay guita. No tienen culpa cuando se van a dormir. No les importa que estés muriendo de cáncer. No les importa el precio del pan, del aceite, de la cebolla o cuánto llora una jubilada por elegir si compra los remedios o come. No les importa nada. La condición humana es excluyente para el propósito del largoplacismo radical y el Iluminismo oscuro.
Insiders traders. Farmear. Activos truchos. Veremos esta serie en Netflix.
“Tengo que levantar una muralla para que sea más difícil llegar a mí”. Capaz fue lo primero que pensó después que su padre lo molió a palos para que comiera papas fritas.
La peor política es la que no se hace. Sin Estado, no hay política. Mientras estamos pensando qué vamos a comer, cómo vamos a pagar la luz, si la inflación, si el superávit, ellos están pensando en colonizar Marte.
El poder Judicial de Argentina es un putridarium. Causa: Fotocopias de los Cuadernos. ¿Se acuerdan? A cuántos enjaularon por los papers truchos de Centeno, borroneados, reescritos, fraguados por el grupo de tareas judicial del pibe Ndrangheta. Mandaron excavadoras a la Patagonia, montaron el espectáculo de la ruta del dinero K. “Querían ficción, les di ficción”.
“Un imbécil, malnacido, cabeza de pulpo”. Otra vez el Padre. ¿Odia al padre como odia al Estado?
El pibe Ndrangheta dijo que Caputito está “detrás de una comisión trucha por la Hidrovía”. Se pelean por los negocios. Los Buenos Ayres se pelean con los Buenos Ayres por los negocios. Así hicieron Buenos Ayres. Así fundaron la Argentina. Las Provincias callan, asienten, avalan. Vuelan valijas. Llueven cometas en el Congreso. Cuitiño les arrancaría a tarascazos los ojos y los huevos.
Por suerte los criptoboludos eran todos de su misma ralea. Es fascinante, la estafa más grotesca a la vista de todxs. En serio, ¿la inflación? ¿La Yegua? ¿La chorra? ¿La corrupción? “Sacamos de la pobreza a 10 millones de argentinos”. Se tradearon un PBI. Lo peor son los Provincianos al servicio de los Buenos Ayres. Los bonos soberanos en dólares atraviesan un periodo de alta volatilidad y lateralización. El dólar siempre está por reventar todo.
“El Estado es una organización criminal, es peor que la mafia”. El Topo Psicópata quiere destruir el Estado de derecho occidental —vaya utopía—, reemplazarlo por una Idiocracy anarco capitalista administrada por magnates multimillonarios cuyo exacerbado individualismo, es más imbécil que su megalomanía y despilfarro verbal. El 1% más rico de la población mundial concentra el 95% de la riqueza del planeta.
El Topo Psicópata está imputado por estafa, tráfico de influencias y negociaciones incompatibles con la función pública. “Argentina es así, se puede esperar cualquier cosa, tiene un montón de cabezas de termo”.
1961. Buster Keaton protagonizó el capítulo 78 de la serie de televisión La dimensión desconocida. Nos situamos en una pequeña ciudad de Nueva York llamada Harmony. Keaton interpreta a Mulligan, que se queja del declive de la sociedad en 1890, rechaza el exceso de vigilancia policial y putea abiertamente por la inflación y el fracaso fiscal del Estado. Involuntariamente, activa un casco temporal que lo traslada en el tiempo hasta 1962. Entonces se ve inmerso en una ciudad con precios astronómicos y un control constante que lo hacen extrañar su época de origen a la que busca regresar a cualquier precio.
La ciencia ficción capitalista es la fantástica narración de una humanidad sin mundo, de turistas que viven mil años y viajan por el cosmos sacándose selfies mientras la Tierra se prende fuego, y que permite al establishment corporativo aferrarse a la capacidad hegemónica de pensar futuros cuando ha sepultado a las sociedades en la incapacidad de proyectar los suyos propios… Frente a este camino sin salida hacia la autodestrucción definitiva, la ciencia ficción habilita al capitalismo a las más extraordinarias fantasías: terraformación y colonización de otros planetas, minería extraterrestre, geoingeniería climática, expectativa de vida de mil años, turismo intergaláctico, inteligencia artificial al servicio de automatizar la totalidad del trabajo asalariado. Mercancías futuristas, en suma, que emanciparán al humano de los límites interplanetarios y de sus propios límites biológicos, pero que sólo disfrutará el 1% de la población mundial, ya que, como se mencionó antes, un boleto al espacio cuesta alrededor de sesenta millones de dólares. Porque la ciencia ficción capitalista se edifica sobre una irresoluble aporía: que el mismo capitalismo que puede solucionar con más capitalismo las mismas crisis que el propio sistema provocó, y puedo colonizar otros planetas con las mismas tecnologías que destruyeron este. Ciencia ficción capitalista. Cómo los multimillonarios nos salvarán del fin del mundo. Michel Nieva
La estafa financiera global planificada por el Topo Psicópata que aborrece al Estado fue celebrada en noviembre de 2024 en el hotel Four Seasons en Recoleta. Hayden Davis y su equipo de lúmpenes pidieron tragos y brindaron con champagne. Cuando le preguntaron por qué festejaban, dijeron que el Presidente les había firmado todo. “Todo” se refiere a un acuerdo contractual que dejaría en Manos de Davis y sus empresas la representación del Estado argentino en criptomonedas, blockchain e inteligencia artificial.
La recaudadora del Topo Psicópata es su propia hermana, Karina el Jefe, quien le fija “los límites morales”, señaló el propio Presidente. Me pregunto si habrá sesiones espiritistas para preguntarle a Conan cómo salir de la propia mierda que farmearon (ellos y los argentinos que, por odio, lo votaron).


