18 de febrero de 2025. Disfruto de una cerveza rubia helada y un porro. Escucho Ethel Cain y anoto mentalmente: contactar con Agente Funes: Buenos días, buenas tardes o buenas noches, cualquiera sea el momento y disuadirlo de lanzarse a escribir una nueva novelita ramplona. Anoto: Proponerle un título: Crypto Papadas Affaire. Me digo a mí mismo que a nadie le da el culo para escribir a esta velocidad.
Al final si nos dejamos llevar por nuestros egos terminaremos escribiendo un gran ladrillo como La Broma Infinita, quién sabe. Una paja enorme e infértil. Me imagino eso. Yo que sé.
Perdón si me repito. Como he estado mencionando con insistencia las pocas veces que aparezco en público durante este período, creo que vivimos mi Era. La Era de Alberto Litter. Viva yo.
Pues resulta que un tipo que me cayó siempre mal fue Viale hijo. Siempre, pero siempre me pareció un pelotudo. Yo ya escribí mal del chabón ese en una crónica que redacté en pleno año 2020, mucho antes del ASPO inclusive. El hardcore hardcore de la pandemia. Yo quería hablar mal de Feinmann y Viale a como dé lugar y no había forma Funes, te juro que no había forma de encorsetarlos a esos dos en una historia que aspirara mínimamente a pasar por literatura. Por entonces escribí:
Televisión en vivo: la cobertura de Eduardo Feinmann no puede ser más angustiante. Es el comunicador ideal para sentirse desbordado por lo mal que está y va todo, tomado por el caos y una violencia invisible fuera de control; está con Jonathan Viale, que parece un androide de cera de tan real y correcto y creíble que se esfuerza por aparecer en pantalla. Un tipo de 35 años demasiado serio y preocupado por todo. Suda. Les preocupan las villas (en el canal oficial son “barrios pobres” o “complejos habitacionales precarios”) en cuarentena. Temen un estallido social. Feinmann describe, paternalista, el hacinamiento en las villas. Sin plata no hay comida, sin comida no hay vida remata Viale. Feinmann pide un aplauso para las Fuerzas Armadas. El Ejército Argentino. Suena la Marcha de San Lorenzo.
Un par de meses después Feinmann contrae coronavirus y termina internado. Cunde el pánico entre sus colegas, pero se recupera y vuelve a la tele. Es el mismo de siempre.
A partir de las 8 en Resistencia no se puede salir.
Ahora lo destrozaron al gordito lechoso y como me autocancelé me chupa todo un huevo. Precisamente: porque soy Alberto Litter.
Por cierto Funes: te cuento que la cancelación muy por el contrario de lo que parece resulta ser una fuerza mayor durante los años oscuros.
Todo se desdibuja. Puede ser la realidad misma. O mejor: nuestra conciencia de la realidad. Que no la hay, porque no hay conciencia colectiva sino exclusivamente individual. En fin. Yo que se.
La cosa es que el tiempo no da para el Culo Tropic Affaire —que recordarás Funes te dije: esto no dura ni quince días cuando vos estabas escandalizado por las cachetadas y empujones y apretones del putañero ex presidente Fernández; y ¿quién tenía razón Funes? Yo. Yo tenía razón— seguido sin solución de continuidad por el Crypto Papadas Affaire. A mí lo que no me deja de sorprender es que haya tanto mogólicos que realmente crean en lo que ven y escuchan. A qué nivel de degradación intelectual nos han conducido los celulares Funes. Una cosa de locos.
Y no es que todo tiempo pasado fue mejor, porque ni en pedo. Yo soy re anti viejo choto Funes. Motosierra, guillotina, a mí me cabe todo eso. Sangre, verga y puñal. Mazorca. Me parecen bien. Todo bien todo porque nosotros, como escritores Funes, tenemos el propósito, nuestra lucha es crear arte, nuestra arma la palabra impresa, que nos permite acercarnos o alejarnos a nuestro antojo del objetivo, convertirla en poesía mediante sombras que se alargan y se ocultan e iluminarla de modo que la luz esculpa los rostros, ya reflejen alegría o agonicen y envolverla en una música que perdurará para siempre, porque tendrá un contexto tan cierto como segura es la muerte.
Somos científicos Funes con la misión de crear una memoria que no se enturbiará ni se desvanecerá, dije ampulosamente, recitando de memoria las palabras de Murnau al principio de su travesía hacia los dominios de Orlock.
Me cuesta mucho mantener la concentración. Me disperso. Va todo a gran velocidad. Nada importa, en cada batalla se disputa el todo. Siempre perdemos.
Cuando ganemos, vamos a perder.
Mayo, 2029. Funes camina inquieto con las manos anudadas en su espalda. Se da aires de pensativo pero arrastra deliberadamente los pies para joder con el ruido de la tierrita que va arrastrando a cada paso que da.
Se detiene frente a una ventana tapiada y lanza:
—Yo lo dije Litter. Yo lo dije muy al principio de nuestro oficio de narrar en tiempo real la realidad verdadera. Lo dije así:
El tiempo pasó y el periodismo envejeció mal. Da pena recordar entuertos de diez años atrás. La literatura, en cambio, sobrevive y goza de buena salud.
¿Por qué dedicarle tantas páginas a lo que no lo merece?
Los medios de comunicación son empresas y responden a intereses empresarios. Lucro hecho y derecho. Empresas dedicadas a la venta al mejor postor de un servicio exclusivo: crear, modificar, morigerar o suplantar la realidad. Una gran máquina de fabricar boludos. Loquitos todos, especialmente los del Norte, una troupe peligrosa y variopinta, rebosante de chupacirios.
Los medios difunden todos los días un 98 por ciento de noticias falsas, noticias ad hoc, convenidas —pauta— que son tomadas por ciertas y con esa argamasa salida de la mente perversa del capital —la empresa periodística, la prostituta de su libertad— vendida en envase de papilla para bebé, con esa argamasa miserable le dan de comer a sus prejuicios, a sus odios, a toda su estupidez. Mongos en bares sucios masticando esa mierda sin parar para no tener que ocuparse de su fracaso personal. No tardará en llegar la era del odio.
12/junio. Un virus que impide que las personas duerman. Un implante extraño y misterioso adentro de una oreja. Las personas ya no tienen sueños.
20/junio. Personas conectadas simbióticamente a computadoras, redes sociales del deseo administran la información sensorial del cerebro reseteado. Las fantasías pueden reproducirse en proyecciones holográficas, un software predeterminado mancomuna a los clientes, lo que les permite experimentar orgasmos colectivos sincronizados.
22/junio. Artista mediocre que vende sus obras a precios desorbitantes.
Escritor que quiere ser escritor e ingresa en un reality show de escritores fantásticos.
Una cucaracha asciende en la escala política hasta convertirse en persona.
Periodista multimedial maquinador de noticas espectrales.
Cover de película con Asia Argento. Criaturas de la noche.
Diario de un fanático reptiliano.
18 de febrero de 2025. Acá vienen dos hechos trascendentes que quiero contar y que terminan resultando los que dan sentido a todo el relato, por más que parezcan que no.
1. El primero de ellos, las patéticas disculpas de Jony Viale cuando salió a dar la cara. Dice:
Yo estoy muy bien. No tengo idea cómo estoy acá pero créanme que era mucho más fácil quedarme en la cama tranquilo tapado. Pero bueno me vino a buscar un gran amigo y me dijo qué sé yo algo que me hizo pensar un poco me dijo “No te dejes quebrar no les des el gusto eh algo así como levantate por Romeo levantate por Raffi levantate por Mauro, bueno levántate por Mauro” me dijo eh y ahí me di cuenta que tenía razón y acá estoy.
La verdad es que le habla a alguien al final, no entiendo nada, me parece un pelotudo este pibe. Un viejo choto. Habla de mala gente, resentidos, envidiosos, habla de mala leche. Después empieza a llorar que nació y se crió ahí en la televisión y blá blá blá. La verdad no me importa. Dice una cantidad de huevadas el coloradito fofo.
Le pega a Pichetto. Lo más duro posible. Cambia la razón por la que dice haber juntado las fuerzas necesarias para dar la cara: primero era por Raffi y Roffe y ahora es porque Pichetto le dio duro y parejo en una radio. Entonces ahora el gordito le dice a Pichetto: vos sos mala gente Pichetto.
Dice Viale hijo que la entrevista estaba buenísima. Y de a ratos te dan ganas de creerle. Pero yo qué sé.
Al final del día —aquí lo importante Funes— acabo dándome cuenta de que lo de Viale fue a propósito. Si es que tengo razón, entonces el Mago de Kremlin es un puto GENIO Funes. Es una medida de contención del daño colateral, es decir, el daño en las propias filas.
Una manera de conservar las gallinas en el gallinero.
2. Todo muy raro. Brancatelli me parece un pelotudo. Gorguito, un oscuro. Qué se yo. Como dijo el profeta Amós:
Por tanto, puesto que holláis al pobre y le tomáis tributo de trigo; aunque edifiquéis casas de piedra labrada, no habitaréis en ellas; aunque plantéis viñas deleitosas, no beberéis vino de ellas.
Porque yo sé cuán numerosos son vuestros crímenes y cuán agravados vuestros pecados vosotros que sois adversarios al justo, tomáis cohecho, y a los menesterosos los apartáis de su derecho ante los tribunales.
Por tanto aquel que es prudente guardará silencio en este tiempo porque esta hora es la mala hora.

