
Michel Nieva, creador de la ciencia ficción gaucha punk, escribió para la contraportada de esta ucronía contra fáctica que, a partir del magnicidio consumado de CFK, imagina el país sumido en una virulenta e interminable guerra civil con imprevisibles consecuencias tanto para el futuro como para el pasado.
Escritor, traductor e investigador, autor de los libros de cuentos ¿Sueñas los gauchoides con ñandúes eléctricos? (Ed. Colmena, 2013) y Ascenso y apogeo del Imperio Argentino (Ed. Colmena, 2018), el libro de ensayos Tecnología y Barbarie (Anagrama, 2020), y la brutal novela distópica La infancia del mundo” (Anagrama, 2023)
RESUMEN
¿Y si el proyectil de la pistola que usó Sabag Montiel para atentar contra la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner no hubiera fallado, qué hubiera pasado en Argentina? Punto Jonbar imagina el país, en esta satírica ucronía concéntrica, sumido en una virulenta e interminable guerra civil y gobernado con talón de hierro por el Partido Judicial, al servicio de las elites dominantes afincadas en la siempre luminosa y colorida Ciudad Autónoma de Buenos Ayres.
La muerte, la violencia, las ejecuciones públicas, la nueva figura jurídica de los Aparecidos, el lumpenaje desclasado, los traidores, la pobreza extrema, la inflación incontrolable, los halcones del neoliberalismo, la caída de las instituciones… Un escenario dantesco ficcionado a partir de un hecho perturbador, y un Punto Jonbar como vórtice de tempestad entre dos acontecimientos históricos de un país distópico sumido en una crisis brutal e insoluble.




ASÍ ARRANCA…
25 AÑOS DESPUÉS
Los 103 años de Héctor Magneto no impedían que pudiera movilizarse a sus antojos gracias a su exoesqueleto diseñado especialmente para movilizarse a sus antojos. Podía seguir vivo gracias a una inteligencia artificial diseñada especialmente para para tales fines ontológicos. Para comunicarse usaba un descodificador interfaz que registraba su actividad cerebral en las áreas motoras que controlaban la base mecánica del habla. Y como magnate de Clarín Corporation, usaba un filtro que emulaba los viejos vocoders tipo robot-daftpunk, lo cual generaba cierto desorden de atención en sus eventuales interlocutores. Todavía seguía con nietzscheana fruición la actividad política del Partido Judicial y esperaba no sin cierto profundo desenfado de Super Master Macho Man de rencorosa sanguinolencia que la Argentina supurara, de una buena y puta vez, por todos sus agujeros. Recordaba, eso sí, ese incestuoso deseo que le dio la virilidad requerida, en sus años mozos, para zarandear los destinos de la República como si fuera una gamuza mojada sacudida como un aplauso sobre la pansa aceitosa de un piquetero planero anarcotroscokirchnerista. Nadie estaba del todo a salvo en el mundillo de los ceos y puntitos rojos de la city, por muy longevos y poseedores de offshore que fueran, siempre existía la posibilidad que pudieran morir de formas terribles y brutales. Por eso Héctor Magneto se movilizaba siempre escoltado por una guardia pretoriana mortífera compuesta por luchadores retirados pero letales de la UFC y ex soldados norteamericanos de los equipos tácticos de los Navy Seals. Sin duda el magnate tenía un pánico furibundo a las multitudes negroides que desde el magnicidio se movilizaban casi religiosamente todos los días hace más de dos décadas en una eterna procesión peronista abarcando todos los sentidos de la historia, como es costumbre del peronismo esté prohibido o no. Por eso Magneto no dudaba en exterminar a quien tuviera que exterminar si ello significaba obtener un beneficio propio y/o corporativo, ya que el Partido Judicial, estuviera a cargo de quien estuviera a cargo, siempre administraba en favor de quién correspondía, esto es: los dueños de la verdadera patria, la que brilló en el centenario, la tierra del Gran Propietario Terrateniente Juan Manuel de Rosas, y eso jamás cambiaría ganara quien ganara las elecciones con o sin fraude patriótico. El poder no es el que dan los votos ni la democracia, eso es filfa para la plebe, pensaba Magneto. El poder es el que da la guita. Son, los que toman las decisiones, quienes definen el rumbo de las cosas materiales y abstractas de que se compone la moneda viviente en términos de Pierre Klossowski. Magneto lo sabía, desde que el mundo es mundo había sido así, y por eso se autodefinía a sí mismo como un superviviente. Sabía cómo golpear furibundamente la mesa con la palma de la mano o con el puño vehementemente cerrado según la ocasión lo ameritara, y gracias a su exoesqueleto podía seguir haciéndolo sin mayores precipitaciones. A lo largo de los últimos años había sufrido numerosos ataques terroristas, siempre sin éxito. Por supuesto nada era casual. Y es que Magneto se sentía protegido por una fuerza superior más allá de lo humano y posiblemente para sus convicciones personales suyas muy particulares así era, sobre todo desde su afiliación a la Confederación Galáctica de la Luz en el año 2035. La médium colombiana Mafe Walter, que poesía ADN galáctico estelar y podía comunicarse con criaturas extraterrestres siendo ella misma portal interdimensional, fue contratada por el magnate hace una década atrás para realizar sesiones vip presenciales en las pirámides de Teotihuacán, e incluso en una locación secreta del parque de Chapultepec, en México, donde reprogramaron sus códigos galácticos, su energía cuántica y la emanación de frecuencias solares Hz supradimensionales, y especialmente lograron activar los códigos galácticos en la memoria de ADN célula del gran ceo argentino, que incluyó naturalmente la estimulación de sus dones psíquicos y la extracción de implantes etéricos. Esto le permitió a Magneto acceder a conocimiento alienígena para continuar su cruzada contra la memoria del vulgo. Él sería reconocido como un moderno Bartolo, un fundador. Valiéndose de la acumulación de los conocimientos alienígenas, el mandamás del clarinete se sintió finalmente listo para ocupar el puesto mayor del puesto mayor, pues si bien ya ocupaba el puesto mayor del puesto mayor necesitaba sentirse redivivo y magnánimo obteniendo el control total de la psiquis colectiva de la República, era una gran deuda para él y el objetivo final por el que había estado trabajando desde el magnicidio y finalmente, finalmente ese día había llegado. Y él lo sabía muy íntimamente cuando se dirigía en su jet privado hacia la ladera del cerro Uritorco donde sería ungido por Mafe Walter en una ceremonia secreta intergaláctica valuada en dos millones de dólares, sin contar los gastos extras como viáticos, catering y otros. La médium recibió a Magneto vestida con una túnica total black entretejida casi translúcida debajo de la cual se la podía ver desnuda y untada en aceite energético probablemente de semillas de sésamo y jojoba. Entrelazó las biomecánicas manos del susodicho con las suyas y empezó a recitar en lengua intergaláctica: Anac nashek aniamaka anaimaka mis amores añac uncutak ajak anac anac siento el corazón me amo me amo los amo añac uncutak ajak nac nac nashek kuluk cloc cloc enajak ankaj anakaj el cuerpo lo siente las células es una energía extremadamente es vibración es frecuencia es sonido las células lo sienten es vibración lo sentimos en el campo magnético ahora ali kiakaj ali kiakaj anac uncutak ajak anac anac nashek kuluk me amo te amo alaj alaj alaj aniamaka anaimaka. Una luz relumbrante incandescente se abrió como el ojo de Sauron pero más chiquitito y su vórtice inestable comenzó a emitir rayos azules centelleantes que succionaban hacia su interior con fuerza cósmica mientras un poderoso viento castigaba las laderas cordobesas haciéndolas temblequear como un paisaje de cartón en un libro pop-up. El cielo se encapotó de grisáceos y nubarrones densos y relampagueantes. Magneto se impacientó por un momento pero Mafe Walter le transmitió telepáticamente con sus ojos saltones que todo transcurría según lo planeado. Sin embargo el vórtice se volvió aún más inestable y la succión más dramática, devoró a los guardias de seguridad del magnate como Cronos devoró a sus hijes y mientras Mafe Walker continuaba jadeando anac uncutak ajak anac anac nashek kuluk me amo te amo alaj alaj alaj aniamaka anaimaka, su cabeza comenzó a inflarse como un globo de carne y reventó sobrecogedoramente. Magneto voló en espiral por los aires y fue tragado por el ojo de Sauron chiquitito girando en rededor —él y su exoesqueleto— de, al parecer, una especie de embudo caleidoscópico multicromático que lo escupió en otra realidad paralela pero paralela contra fáctica de 1970, donde se celebraba el juicio contrarrevolucionario de la Operación Pindapoy en una estancia de la localidad de Timote, Provincia de Buenos Ayres, donde el general Pedro Eugenio Aramburu estaba a punto de ser ejecutado por Montoneros por sus delitos de lesa humanidad y sobre todo por haber ordenado desaparecer el cadáver momificado de Santa Evita. Cuando Firmenich sacó la capucha que Aramburu tenía en la cabeza se encontró, menuda sorpresa, con la jeta del viejo Magneto. ¡¿Y vos quién puta sos?!, interrogó Firmenich, aunque retóricamente, ya que ni bien pudo el magnate mover su mandíbula lo ejecutó en el acto con un plomazo en el pecho y lo remató con dos tiros de gracia. Ya no en cumplimiento de un deber patriótico sino de puro cagazo. No todos los días se ve un exoesqueleto en la década del 70. Eso fue todo.
Fotos: Laura Anahí Aguirre















