“Escribir desde acá es una manera colectiva de percibir”

Por Luba Malun

Lupicia Escobar (1992) es una artista multifacética. Actualmente estudia en el Instituto de Bellas Artes “Josefina Contte”, en Corrientes. Desde el 2011 participa en diversas muestras colectivas en Chaco y Corrientes. Colaboró con un grupo de artistas en contra de la construcción de un casino en el barrio San Pedro Pescador y participó de la primera exposición de arte sacro contemporáneo en Itatí, donde se enriqueció con el conocimiento de la cerámica guaraní. En el 2017 publicó su primer libro de poesía Sustancia Simbólica.

Muchos pueden ser los motores que lleven a los artistas a buscar diferentes modos de expresión, en tu caso ¿cuáles fueron los que te llevaron a la poesía?

La primera vez que la literatura me cautivó tenía nueve años, había leído en un libro de cuarto grado un poema de Lope Félix de Vega. Desde entonces el lenguaje escrito comenzó a cobrar importancia. Si extiendo mi mirada hacia el pasado puedo rescatar que todo lo que concierne al ser humano fue en general puntos de partida de reflexiones, escritos. El intentar descubrir que hay detrás del velo de lo materico y superficial. La posibilidad de comprender “el por qué”, llegando a conceptos concretos que luego se derrumban para dar lugar a nuevas producciones.

Dónde la advertiste, y de qué manera operó en vos.

Sin profundizar mucho en esta cuestión creo que la escritura me sirve de herramienta para dar salida a mi naturaleza creadora. Sin dudas cuando el desequilibro se intensifica este lenguaje me devuelve al eje.

Hay conocimientos y saberes que parecen haber sido extirpados de nuestra herencia cultural. Sin embargo en tu obra nos encontramos con algunos elementos propios de culturas ancestrales. ¿Dónde radica tu interés en poner sobre la mesa dichos conceptos?

Creo que mi interés en poner sobre la mesa esos elementos ancestrales que mencionas viene de una construcción que va más allá de mi comprensión. Como si uno al nacer ya organizara sus pasos para hechos específicos. Actualmente investigo sobre prácticas ancestrales que ayudan al ser humano a descubrir su naturaleza y manifestarla de manera saludable. Muchas de estas palabras son cuestiones desconocidas aún para mí, pero lo siento como la palabra Devenire: significa que lo buscado ya anticipa la existencia de eso mismo. La atención que le pongo a las prácticas ancestrales no descansa sobre la idea de mantener viva la cultura tal o cual, sino con un enfoque más experimental para reconocer otros modos de pensar y manifestar a través del lenguaje artístico.

¿Qué significa escribir desde acá? Es decir, desde el NEA, desde el litoral.

Como una persona que nace en una familia con determinadas costumbres, biología, ambiente, leyes etcétera, fuimos nutridos y alimentados con eso, bien o mal, no es la cuestión, pero sí diferente. Escribir desde acá te habla de una manera colectiva de vivir, de un momento en el tiempo, de un modo de percibir.  Por ejemplo, una anécdota: Una vez digo “curbica”, el cereal para preparar una comida, y mi pareja preguntó: “¿Qué, qué?” Allí mismo me di cuenta, obvio, no sabía lo que significa curbica, porque su familia es salteña, y la curbica es la astilla del quebracho que mi abuelo trabajó en el Chaco hace añares. Esa palabra no la conocen todos, pero en Chaco y Corrientes es una palabra relativamente común.

21762581_10213129749750750_8678336410057096555_o21992970_10213129749910754_8359536392401672733_oEn marzo del año pasado presentaste tu primera muestra individual “Sustancia Simbólica”, en la que fusionabas dibujos, pinturas y poesía, condensadas en un libro. ¿De qué se trató este proyecto?

Comenzó como un interés por los símbolos en general. Partió de una simple tarea de estudiar semiótica, el signo, el ícono, etcétera, y más puntualmente los símbolos en los sueños. En la lectura de diversos autores me encontraba con la costumbre del análisis y el manifiesto de los sueños en tribus de distintas partes del mundo y de la historia. Como soy curiosa hice experimentos con los sueños mediante técnicas que llevan al “sueño lúcido”, hipnosis (estado entre la vigía y el sueño), la escritura automática, plasmar en poesía lo soñado, o en pinturas y dibujos.

“Sustancia Simbólica” sugiere un constante movimiento, que parece llevarse bien con las diferentes ramas que acompañan, si tuvieras que definirlo en tres palabras, ¿cuáles serían?

Justamente, el proceso y el producto artístico están en constante movimiento, no me gusta definirlo. No me siento cómoda definiendo el arte en general, porque como “Sustancia Simbólica”, otras producciones fueron el paso previo al siguiente y así sucesivamente.

 

Propone un recorrido introspectivo en relación a ciertos misterios, como el del amor, o el de la muerte a partir de las pistas que encontramos en nuestros propios sueños. Hay una fina línea entre la realidad de la ficción, ¿de qué manera lo abordaste?

Para mí no hay sino un puente entre realidad consciente y lo oculto, todo convive en un mismo ser. Las ideas provienen de algo oculto, como si cayeran mágicamente en nuestras cabezas. Es parte del hacer artístico: unir mundos.

¿Cómo impactó en los lectores este constante diálogo entre lo que se ve y lo que se sugiere?

Generó de todo un poco. Algunas personas se sintieron atemorizadas por una ilustración en específico. Otras más afines a los saberes psicológicos lo encontraron algo estimulante. Hay quien me dijo que meses después de obtener el libro junto a autores de Filosofía y Estética del Arte, recién pudieron entender de qué iba.

En el transcurso del año pasado coordinaste reuniones abiertas en las que se compartieron experiencias oníricas, en relación al recorrido introspectivo que se propone en la obra. ¿En qué se basaron dichas reuniones? ¿Qué resultó de aquel intercambio?

Hubo solo tres reuniones, poco, para lo que significa entender algunos conceptos. En el primer encuentro compartí con quienes asistieron esto mismo que estoy contando, cómo surgió la experiencia y por qué decidí hacer esos encuentros: generar un espacio de reflexión acerca de cómo lo oculto está plagado en nuestros deseos, decisiones, temores, etcétera. Al final de los encuentros pude evidenciar que el puente que se genera en la comunicación entre dos o más personas es difícil de sincronizar para el entendimiento. Sin embargo, me enriquecí de las experiencias que compartimos, porque los sueños son hechos que ocurren a todos sin excepción.

 

Recientemente se estrenó Subyacente, cortometraje basado en uno de los poemas de “Sustancia Simbólica”. ¿Cómo surgió la idea de darle al poema un sustento audiovisual? Y ¿cómo fue la experiencia de llevarlo a cabo?

Los sueños son fantasías en movimiento, el formato audiovisual es por ende apropiado. En el contexto de la materia “Propuestas Variables” de la carrera de Artes que curso, se generó un buen clima donde di con la posibilidad de consumar este proyecto con Camila Pared. Teníamos un gran desafío que era realizarlo todo en un mes. Guión, dirección, storyboard, conseguir herramientas de trabajo, y actores. Seleccioné un relato que era “simple” de manifestar porque no contiene en sí elementos “surreales”. Los sueños no son siempre algo incoherente, digamos. Mi hermano menor Ulises puso toda su predisposición para el rodaje, fue genial trabajar con ellos porque son hacedores natos, no se colgaron a la hora de cumplir, para mí la disciplina es esencial y trato de volcarlo siempre en lo que propongo y de hecho lo logramos.

 Siempre desde la autogestión.

La autogestión es fantástica, es como emanciparse de la idea de que todo nos tiene que ser dado.

¿Cómo ves el panorama de nuestra literatura?

En Corrientes hace un tiempo veo (nunca participé), que se realizan juntadas de lectura como los Slam de Poesía, lo que me parece súper enriquecedor, porque es motorizado a pulmón y por intereses propios del arte.  En esta provincia siempre fue/es duro llegar con propuestas que rompan con lo conocido, eso es dificultoso pero hay que hacer nomas. Conozco muchos aficionados y escritores de la región, fantásticos y originales, algunos en el suburbio de la no-participación pierden la oportunidad de compartir lo suyo, como me pasó a mí. Por ahí me preocupa que no se estimule este lenguaje artístico a los más chicos, porque allí yace la continuación de este maravilloso arte.

Y para cerrar, ¿qué autores no podemos dejar de leer?

Autores recomendados: Sebastián Curuchet. Guillermo Cabello. Germán Hotes. Rocío Navarro. Crisanto Domínguez. Roberto Morales, y quien me entrevista, la señorita Luba Malún.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s