Este faso vuela la cabeza

— ¡Mirá esos tres giles! —gritó instintivamente el suboficial Santos Carmona, y pisó el freno. Lo hizo como si su bota estuviera aplastando el cráneo de su hijo adolescente o el de un criminal homosexual o el de un paraguayo. Así pensó Santos Carmona cuando pisó el freno del patrullero policial. Era un Corsa traqueteado…