La vida nueva

Agente Funes*, lo estábamos esperando, dijo un espectro que se apareció ante mí, súbitamente, en cortina de humo negro, ni bien crucé la entrada principal del cementerio San Francisco Solano. Acompáñeme, me ordenó, lo conduciré hasta el panteón de los gobernadores, allí lo aguarda el Doctor Perrando.   Como usted sabrá, agente Funes, no vinimos…