La rebelión de las ultra-cacerolas

Una mujer de cuatro apellidos y enormes bustos siliconados. Elsa Cándida Ortíz Basualdo de Iraola Balcarce viene empaquetada adentro de un –seriado– vestido, muy primaveral, de Gucci, y está armada con una cacerola y una cuchara sopera de acero inoxidable. Llegó recién nomás, ahora se la ve caminando muy raudamente por Plaza de Mayo. Debajo…