Utopías y antiutopías argentinas

Olimpio Pitango de Monalia es la última novela de Eduardo Ladislao Holmberg (1852-1937), escrita entre 1912 y 1915. Permaneció inédita hasta 1994. En la Argentina decimonónica, era bastante común el uso del género utópico, o rasgos del mismo, para sentar las ideas políticas, económicas, culturales y religiosas de la efervescencia positivista de la época, en las cuales el país debía dirimir su futuro. En ese sentido Holmberg sigue la tradición literaria de Argirópolis o La capital de los confederados del Río de la Plata (1850) de Sarmiento, o de Peregrinación de Luz del Día (1871) de Alberdi.

Holmberg fue un fenómeno extraordinario de la literatura latinoamericana del Siglo XIX. Produjo numerosos textos fantásticos y fue precursor de la ciencia ficción y la novela policial. Sin embargo, para él, la literatura era sólo un pasatiempo que practicaba en sus escasos ratos libres que le dejaba su profesión de naturalista.

Olimpio Pitango de Monalia es la historia política de una gran isla y de un escritor genio delirante. Carlos Abraham, en su revolucionario y monumental estudio La literatura fantástica argentina del Siglo XIX, describe: “Monalia es una gran isla situada en el hemisferio sur, con praderas ricas en ganado; sus principales ciudades son Neópolis y Molenia. Sus habitantes son prósperos y pacíficos, no han conocido guerras internas ni externas; ninguno es analfabeto y abundan los institutos de enseñanza. Al igual que buena parte de América, Monalia fue poblada en el Siglo XVI por españoles aventureros jóvenes y valientes, de noble estirpe y ambición tanto más crecida cuanto mayor era el desarraigo en que los habían dejado en su patria de origen las leyes del mayorazgo.

La sociedad utópica de Holmberg tiene rasgos llamativos. Nunca estuvieron sujetos políticamente a la península y proclamaron los derechos del hombre antes de la Revolución Francesa. No existen jerarquías sociales basadas en el poder o en el abolengo. Los miembros del gobierno no son elegidos por su popularidad o su carisma, sino por sus condiciones, sin que haya necesidad de partidos políticos o instituciones.

La ausencia de instituciones políticas modernas y la laxitud del Estado, crea en las naciones europeas la noción de que los monalitas son un pueblo atrasado. Entonces envían profesores y eruditos para que los ilustren con sus conferencias. También llega un filólogo, un crítico musical y un escritor. Las visitas generan una moda por lo exótico, que lleva a Monalia a desarrollar interés en adoptar instituciones y costumbres foráneas a pesar de que no las necesita.

Uno de los momentos claves de Olimpio Pitango de Monalia es la fundación de un sistema de partidos. A raíz de la intervención de Olimpio Pitango, el escritor delirante genio que origina el abrupto despertar patriótico de su país. Así se crean dos partidos, los primeros de la historia nacional de Monalia: el Partido Patriota y el Partido Regulador. Con el surgimiento de estos dos partidos deviene, casi inmediatamente, fragmentaciones que generan un sinnúmero de nuevas agrupaciones, síntoma inequívoco de una naciente actividad cívica.

Pitango expone mediante encendidos artículos y discursos la necesidad de que su país se organice constitucionalmente, para figurar entre las naciones más civilizadas. Monalia, según Olimpo, necesita héroes, un pasado glorioso, ruinas históricas, partidos políticos, luchas internas, polémicas, etcétera. Tiene bienestar, riqueza y justicia. Es un país que llegó a la perfección de la vida social pero ese mismo bienestar carece de la historia neurótica de otras naciones así como de un pasado heroico. Así las cosas, Olimpo decide reproducir en modo mimético los rasgos extranjeros.

La historia de Monalia se articula con un microrrelato satírico sobre la Argentina. Al aumentar la efervescencia política en la isla, Olimpo es designado embajador y debe viajar a Buenos Aires. En una serie de epístolas habla sobre la sociedad Argentina, la sección más claramente satírica de la obra.

Las epístolas condenan el carácter burlón de los porteños y su especial hilaridad hacia la onomástica foránea. También se señalan otros defectos criollos, siempre comparados desfavorablemente con las virtudes monalitas: el despilfarro de los fondos públicos en los festejos del Centenario, la burocracia estatal, las fallas del sistema judicial, el aumento de precios generado por los intermediarios entre el productor y el vendedor, la impunidad de los empleados corruptos, el acaparamiento de tierras, la existencia de terrenos no cultivados debido a la especulación inmobiliaria, etcétera.

Abraham sostiene que tres de las cuatro obras más extensas de Holmberg buscan presentar un modelo de Nación. Dos partidos en lucha y Viaje maravilloso del señor Nic-Nac al planeta Marte, son obras de juventud que bosquejan el modelo de una república de sabios donde el libre ejercicio de la inteligencia y del estudio destierra el fanatismo religioso y político, lo que permite llegar a un estadio de bienestar general. Olimpio Pitango de Monalia es su última obra literaria, y por lo tanto la más desengañada.

Pensemos que Viaje maravilloso del señor Nic-Nac fue publicado en 1875, mientras Martín Fierro se perdía entre la indiada. Fue el primer texto extenso de la literatura nacional que describe un viaje interplanetario, inaugural de la ciencia ficción en la Argentina; producto del interés y la incredulidad que despertó el estudio del espiritismo por aquella época.

Para Abraham, “puede considerarse Viaje maravilloso como una continuación natural de Dos partidos en lucha. Mientras esta última novela se ocupaba de un punto particular del debate entre religión y ciencia, oponiendo a evolucionistas y creacionistas, Viaje maravilloso amplia el panorama, presentando a la ciencia y a la religión como entidades enfrentadas con la totalidad de sus recursos. También se repite el artificio narrativo, inspirado en los conflictos del período, de contraponer dos partidos con ideologías irreconciliables”.

Viaje maravilloso también constituye una alegoría de los conflictos decimonónicos entre religión y ciencia, una clara alegoría de Buenos Aires, donde se describen de modo crítico diversas problemáticas sociales. La disminución del sentimiento de nacionalidad, las querellas internas, el choque de razas, los conflictos inmigratorios, la mala distribución demográfica y especialmente el afán de lucro y de mercantilismo. “Esta transparente alegoría, que parodia a diversos políticos, instituciones y costumbres de la época, puede ser considerada la primera antiutopía nacional”, señala Abraham. Otro objeto de la ironía está constituido por la prensa, de la cual Holmberg se ocupa extensamente, satirizando las luchas periodísticas y el sensacionalismo de los boletines partidistas.

Como puede verse —y leerse—, hace más de 200 años estamos discutiendo las mismas cosas sin llegar absolutamente a nada. Y el cuerpo y la literatura lo saben.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. librasecura dice:

    ¿Se consigue el libro? ¿De qué editorial es?

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  2. Hola ! Gracias por comentar. Sí, se consigue el libro. En Mercado Libre, lo venden desde $200. Que lo disfrutes !!

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