Blanco

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03 Blanco – 2016 | Angelina Carísimo 🌴🌴🌴🌴

Intérpretes: Celeste Iriani, Sergio Oscar Gómez Arce, Leonelda Vicentin, Esteban Molinna, Virginia Ale y Federico Fischer | Técnica y diseño gráfico: Romana Carissimo y Máximo Vargas Gómez | Técnica: Lucía Bogado Espinoza | Diseño: Tania Cura | Fotos: Carla Lavia

Hablo por mí cuando digo que el lenguaje es el cuerpo, el texto es el cuerpo. Hablo por mí cuando digo que el acto creador no es manifiesto ni conducta. Hablo por mí cuando digo que la creación se instala en el vacío que inventa, contrayéndose, para dar espacio a lo que está por venir. Hablo por mí cuando digo que el cuerpo no es el fin: es el medio del lenguaje para el fin. La visión creadora no aísla al individuo ni le priva de vivir como a la demás gente como creía Hesse. No es sacrificio por técnica: es rigurosidad de ensayo y de error-ensayo. La vitalidad del cuerpo no se nutre de la condición física ni de la pulcritud canónica ni de la rebeldía de vanguardia. Poner en debate el cuerpo desde lo simbólico y desde la autoflagelación acentúa la potencia fragmentaria de la obra, somatizada en descargas escénicas fundamentalmente adversas a las estructuras de goce: « espacio personal, varones, violencia, detención, deseo y deber, parto, choque, reemplazo, interno, conteo, trabajar con la dificultad, espejado, riesgo escénico ». Poner en debate el cuerpo también es —si no sobre todo— político, si la acción que justifica el acto creador es totalitaria. La aplicación de la técnica no formula la potencia creativa del lenguaje masificándose en el cuerpo. El cuerpo que miente desde que nace, hasta que se apaga la luz. El cuerpo es más polémico por blanco que por textual o proclamado: hablo por mí cuando hablo. ¿Hablo por mí cuando hablo? O únicamente: hablo por mí. La obra como totalidad de cuerpos fagocitándose desde el habla y desde los contactos físicos y visuales, agitándose entre un montón de público diseminado o redistribuido en la ficción desgarrándose a partir de disociaciones violentas baldías de escenarios, expulsándote de los vacíos que se inventa y contrayéndose para dar espacio a lo que está por venir: el cuerpo. El acto creador en Blanco revitaliza la discusión siempre caliente, sudorosa, incómoda, salvaje, del cuerpo que existe y se desvanece —en el arte.